¿Cómo convertir un antiguo geriátrico en un edificio de alta tecnología?
El proyecto de adecuación de uso del edificio no omite que pasa a formar parte, junto con otras edificaciones, de la configuración del “Campus Universitario de La Salle” al que pertenece. Así pues trata de tener en cuenta las futuras intervenciones que transformarán el “Campus”, y trata de ganar permeabilidad ante una situación heredada que lo hace actuar como barrera.
El nuevo edificio de La Salle debía albergar un programa complejo de nuevos usos, aularios, salas de grado, centro de empresas, residencia, administración, etc. Por lo que el proyecto se basa en aumentar la flexibilidad de los espacios interiores y de las instalaciones, siempre a través de la racionalidad. El módulo estructural pautado existente, posibilita la adopción de una modulación global en todo el edificio que ayudará a dotar de un orden al conjunto a pesar de la diversidad programática. Las necesidades de un tipo de programa requerirán una compartimentación alta del espacio, mientras que otros programas requerirán la adopción de un espacio lo más flexible posible. Para ello, el proyecto resuelve la distribución interior mediante sistemas de mamparas ligeras, desplaza el núcleo de comunicaciones a un nuevo anexo del edificio existente que se convierte en el elemento escultórico de la intervención, y coloca estratégicamente unos núcleos fijos de instalaciones que actúan a modo de columna vertebral del espacio y solucionan la escasa altura de las plantas para implementar el suelo técnico. El interior del edificio se trata con una modulación sistemática. La aplicación del color en los elementos opacos ha permitido la personalización de cada planta. De esta manera se fomenta la creatividad y el movimiento.
Las fachadas responden a la flexibilidad de la planta. La nueva fachada norte se configuró mediante la adopción de un módulo proporcional (1/3) al módulo estructural existente. Este nuevo módulo de fachada se organiza mediante una serie de marcos rectangulares de aluminio que contiene según las necesidades, paneles vidriados, perforados y opacos (aluminio). De este manera la fachada adquiere un cierto volumen y genera un juego de sombras que ayudan a construir una textura epidérmica dinámica y cambiante.
















