Plaza Portal de la Pau

El final de las Ramblas cerca del mar ha sido, a lo largo de la historia, un espacio destinado principalmente a actividades portuarias. El Portal de la Pau es el punto de encuentro más significativo entre la ciudad y el puerto, y ha supuesto históricamente la entrada a la ciudad desde el puerto. La transformación del Port Vell que tuvo lugar en los años 90, mediante la introducción de nuevos usos urbanos, ha convertido también este espacio en la entrada al puerto desde la ciudad. 

El proyecto tomó esta idea como punto de partida, la prolongación de la ciudad al puerto. Por lo que, con la nueva plaza se pretendió situar en el lado del muelle la máxima complejidad y actividad ciudadana. La pasarela hacia el Moll d’Espanya, las escalinatas, el punto de atraque de las Golondrinas y en definitiva la visión del nuevo paisaje de la operación Port 2000 son los verdaderos protagonistas del espacio, y por lo tanto el proyecto de reforma quiere ser neutral. Se tuvo especial interés en evitar que cualquier nuevo elemento compitiera con la tensión que se produce en la orilla del Muelle. El proyecto, por lo tanto, resuelve la imagen unitaria de la plaza y la necesaria segregación del paso rodado del puerto.

La construcción de la Ronda Litoral ocasionó que el descenso de la plaza al el mar no fuera uniforme, por lo que la geometría de la nueva plaza se descompone en tres planos de diferente inclinación que resolvieron la diferencia de cota existente.

La Plaza se pavimentó con basalto de Olot. Se trata de un pavimento oscuro que no destaca y evita la reverberación solar. Las características de esta piedra nos permitieron ofrecer dos visiones diferentes: una lejana en la que poco parece haber cambiado, y otra cercana en la que los diferentes matices, tonos y texturas ofrecen toda la intensidad de la transformación. 

La iluminación valora los límites del espacio y permite la aparición en el centro de la plaza de una zona de penumbra. Se iluminan por un lado, el canto del muelle, las escalinatas y la superficie del agua; por otro lado, la orilla junto al Passeig de Colom y las fachadas del edificio de la Junta de Obras del Puerto. Se disponen sobre el mar varios puntos luminosos con el objetivo de crear una gran superficie de luz reflejada que actuará como  prolongación ficticia del pavimento de la plaza. Finalmente se iluminan con un carácter más de señalización dos líneas principales de circulación: la de vehículos y la de peatones, esta última desde las Ramblas hasta la pasarela sobre el mar que enlaza con el Moll d’Espanya.