El objetivo del concurso es la ampliación del Hospital de Viladecans mediante una nova edificación así como la incorporación y/o remodelación de los edificios existentes para dar una única unidad al conjunto.
El proyecto también tiene como objetivo la acción urbanística sobre la “manzana” y los viales que la definen.
El Hospital Sant Llorenç, fue construido a mediados del siglo XIX, a las afueras del núcleo urbano. Sin embargo, hoy día ocupa un lugar céntrico no solo en la propia población de Viladecans, sino también en una amplia zona a escala del territorio.
La arquitectura que se propone surge de una decidida apuesta por acercar la gran masa edificada del futuro hospital a la escala humana. En consecuencia, propone adoptar una disposición en una planta que para que para generar un perfil de “amabilidad visual”, desde las calles en el paisaje de proximidad.
Desde el punto de vista de programa se basa en el principio de mínimos recorridos y desplazamientos. Así, el espacio hospitalario genera los “halls” urbanos, los micro jardines de proximidad y las secuencias arboladas que conectan con el gran parque del Torrent Ballester.


