El terreno se encuentra donde la ciudad de El Prat de Llobregat se expande gradualmente a partir del casco histórico a través del ensanche y de la periferia hasta encontrar la naturaleza. El solar se adapta al trazado en curva de la calle del río Anoia e invita a formalizar una arquitectura singular que complemente la ciudad proyectada y construida que conforma el barrio.
La idea del proyecto consiste en disponer una arquitectura etérea en los límites más urbanos del solar, ordenada según las directrices de ortogonalidad que caracteriza la arquitectura de esta zona. De esta manera, la secuencia antes mencionada de la ciudad se invierte y es la naturaleza la que se sitúa en el centro del solar y está protegida por la arquitectura. Los elementos de carácter denso y urbano – edificios, circulaciones, servicios, aparcamiento- son relegados a los bordes del solar, funcionando como límites del mismo, no a la manera de muro, ente como vestíbulo permanente invitando a acceder a ellos.





