El proyecto se sitúa en una nueva zona de crecimiento de la ciudad, en el barrio de Camp Clar, y por lo tanto no consolidada. Por lo que el proyecto se coloca y se concentra en la zona sur-oeste del solar para abrir un gran espacio público como antesala del equipamiento y deja abierta la posibilidad de crecimiento de la avenida.
La comisaría se resuelve con un volumen compacto y funcional que destaca del resto de edificaciones. El volumen se moldea en función del programa interior y de su relación con el entorno, por lo que en su contacto con el espacio público el edificio se eleva a PB+5 para conformar un hito visible desde varios puntos a la vez que en planta baja su fachada retrocede para recoger al público y abrirse a la plaza. A su vez, en la segunda planta se genera un patio y terraza para uso interno que lleva la luz natural a todos los espacios interiores.
Las fachadas del edificio responden a su entorno de tal manera que la fachada principal, de orientación Este, se resuelve con una piel de chapa microperforada plegada que protege a las grandes salas de trabajo de la radiación solar y a su vez permite la visión cercana de la vegetación y la lejana sobre la ciudad de Tarragona. Mientras que las fachadas Norte, Sur y Oeste son mucho más opacas para responder a la protección contra el ruido de la carretera y al seguir la tipología de fachada más urbana.










